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Hillary Clinton tendrá una de las misiones más difíciles como secretaria de Estado

La ex primera dama fue nombrada oficialmente como encargada de la diplomacia estadounidense en medio de la necesidad de que ese país recupere el liderazgo mundial.

Rodeado de su nuevo y 'conservador' equipo de seguridad nacional, el presidente electo Barack Obama le anunció al mundo que si bien espera enmendar las relaciones y entrar una nueva era de cooperación, lo hará desde una posición de fuerza y sin retroceder un centímetro.

Hablando desde de Chicago y luego de nominar a Hillary Clinton como secretaria de Estado, al general Jim Jones como Asesor de Seguridad Nacional, y al republicano Robert Gates para que siga administrando la cartera de Defensa, Obama prometió guerra total contra el terrorismo y mantener las fuerzas militares de E.U. como las más poderosas del mundo.

También nombró a la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, como secretaria de seguridad interior; al miembro del Departamento de Justicia de la era de Bill Clinton Eric Holder, como fiscal general; y a su asesora en política exterior Susan Elizabet Rice, como embajadora ante la ONU.

"Para asegurar la prosperidad aquí y la paz en el exterior, creemos que tenemos que mantener las fuerzas armadas más poderosas del planeta... No podemos tolerar un mundo donde inocentes son asesinados por extremistas", dijo Obama, que recordó los atentados de la semana pasada en Bombay (India), como prueba de que la amenaza sigue latente.

Aunque el presidente electo también habló de combinar el poderío militar "con la sabiduría y la fuerza de la diplomacia", sorprendió por su tono agresivo y los perfiles de los seleccionados: Hillary, por ejemplo, es considerada una 'halcón' en política exterior pese a ser demócrata, mientras que Jones fue uno de los militares que comandó la invasión a Irak y trabajó de cerca con la administración Bush en temas de Oriente Próximo.

Gates, para sumar, encabezó la propuesta de aumentar el pie de fuerza para Bagdad en el 2007 y que Obama catalogó de "gran error".

Durante la rueda de prensa, los medios trataron de resaltar la contradicción entre el Obama que hoy se rodeaba -y hablaba- desde la línea dura, y el candidato que prometió acabar con la guerra en Irak en 16 meses y restaurar la posición de E.U. a punta de diplomacia.

Obama se sacudió las referencias al indicar que los nominados, pese a opinar distinto, serían intérpretes de una visión que seguía siendo la misma. "De lo contrario, no les habría ofrecido el trabajo, o ellos no habrían aceptado", dijo.

"Era previsible -dice Julian Zelizar, politólogo de la Universidad de Princeton- que Obama buscara el centro y se rodeara de figuras con peso para compensar su inexperiencia. Lo que sorprende es la velocidad con la que hizo el giro".

Peter Beinart, en la revista Time, ofrece una interesante explicación. Para él, Obama está amasando un gabinete de 'halcones' -y endureciendo su discurso- como coartada para lo que pretende hacer. "Si Obama pretende hablar con Irán o hacer concesiones en Cuba, necesita mantener su flanco derecho cubierto. Y eso lo logra con este equipo. Algo parecido a lo que hizo Bush cuando envió al muy respetado Colin Powell para que defendiera la invasión a Irak", escribe el analista.

De todos los nombramientos, y pese a lo cantado que estaba, el que más llamó la atención fue el de Hillary,  su ex rival durante la campaña para la nominación del partido demócrata. Inclusive pasando la página de su antagonismo -Obama dijo durante la campaña que su experiencia se reducía a "tomar el té con embajadores" y ella lo acusó de "no estar listo para ser Presidente"- hay polémica por lo que llevará a la mesa del Departamento de Estado.

La ex primera dama tendrá uno de los roles más complicados en la nueva administración: restaurar la imagen de E.U. -tras los 'malos años' de la administración Bush- pero sin dejarse torcer el brazo de potencias emergentes, caso China y la India, o de nuevo emergentes como Rusia.

Además, tendrá que hacerlo con las arcas medio vacías, pues Obama tendrá que concentrar el grueso de sus recursos económicos para hacer frente a la crisis interna. Nadie duda de su 'roce', pues durante los años en la Casa Blanca visitó más de 80 países y se codeó con presidentes y primeros ministros de todo el mundo.

Además, tendrá a la sombra a su marido, el ex presidente Bill Clinton, que sigue teniendo gran peso en el exterior. Y se ha venido puliendo durante sus ocho años en el Senado, donde tenía asiento en la Comisión de Servicios Armados.

Lo que no se sabe es si eso se traducirá en buena diplomacia. Sus antecesores -Condoleezza Rice, Colin Powell, Madelaine Albright, para mencionar solo algunos- contaban con amplia experiencia, bien desde la academia -Rice y Albright-, o desde el mismo frente de batalla -Powell-.

También está por verse si Obama podrá controlar a una mujer con claras ambiciones políticas y que representa el regreso al poder de una administración anterior.  De hecho, hay quienes dicen que Obama la nombró para 'neutralizarla', en caso de que decida desafiarlo en las elecciones del 2012.

Hillary y Colombia
Como secretaria de Estado, Hillary Clinton jugará un gran papel en el desarrollo de las relaciones bilaterales con Colombia.

Relaciones que podrían arrancan con un tono agridulce. Como parte de la administración de su marido, estuvo desde el comienzo en la gestación del Plan Colombia y se ha parado firme en el respaldo a la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo en el país. Algo que hizo luego con sus votos en el Senado, y que continuó haciendo cuando se lanzó a la candidatura en el 2007.

De hecho, en marzo de este año, y tras la incursión de Colombia a territorio ecuatoriano para atacar el campamento de Raúl Reyes, dijo que Colombia había estado "en todo su derecho de defenderse", y catalogó al presidente venezolano de irresponsable por haber enviado tanques a la frontera en respuesta.

Chávez, dijo Hillary, se estaba aliando con los terroristas que amenazaban la democracia colombiana, y pidió tanto a Venezuela como Ecuador trabajar con el país para evitar que sus territorios fueran usados como santuarios por los terroristas.

Pero por el lado del tratado de Libre Comercio, la relación no ha sido la mejor. Desde noviembre del 2007 ha invocado la violencia contra el sindicalismo y los derechos humanos, y dijo que no podía respaldar el TLC y lo continuó diciendo a lo largo de toda la campaña.

Al punto que tuvo que despedir en abril de este año a su estratega en jefe, Mark Penn, cuando se filtró que él, también un 'lobbista', se había reunido con la embajadora colombiana en Washington, Carolina Barco.

Desde entonces, las relaciones entre Hillary y Colombia se enfriaron aún más, y es incierto el rumbo que tomarán ahora que asume su nuevo cargo.  Se cree que su posición, al igual que la de Obama -que también se opone al TLC- fue producto de la presión que ejercieron los sindicatos durante la campaña, y que ahora podría volverse menos hostil.

SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

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